miércoles 29 de octubre de 2008

Fideicomiso de Servicios Ambientales del Estado de México

En 2008 se reformó el Código Financiero del Estado de México y Municipios para cobrar el 3.5% del consumo de agua como aportación para servicios ambientales. La realidad es que el Fideicomiso que se constituyó tiene varias desigualdades en tanto que los municipios del Estado de México que recaudan la mayor cantidad de dinero y que tiene un considerable porcentaje de eficiencia en el cobro a los usuarios de agua y drenaje y que pagan la mayor cantidad de dinero por el agua en bloque a la Comisión Nacional del Agua y a la Comisión del Agua del Estado de México son los que menos recursos reciben; en contrapartida, los municipios con mayor rezago en el pago de agua, con casi nula recaudación por concepto de agua y con minímas inversiones en materia hidráulica reciben los recursos de las aportaciones por servicios ambientales.

Esta desigualdad entre la recaudación, inversión y fomento de la cultura del agua, lejos de beneficiar a la conservación de los recursos hídricos es perjudicial porque no se abona a la cultura del cuidado de los bosques porque no se hace patente la necesidad de conservar las cuencas hídricas; por el contrario, se recibe un beneficio ecnonómico que puede ser utilizado con fines electorales, confundiendo el concepto de pago por servicios ambientales por el de pago por servicios electorales.

lunes 28 de abril de 2008

Ley Federal de Derechos 2008

Gracias a sus consultas, puse el link de la Ley Federal de Derechos 2008, lástima que aún no se pueden poner archivos para consulta directa, pero quien la necesite en doc, se la puedo mandar a través de los coments.

Crisis hidráulica: entre la sequía y la inundación

Emilio Pradilla Cobos *
Cada año, la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) se debate entre la insuficiencia de agua potable durante los meses de estiaje e intenso calor, y los grandes encharcamientos y el riesgo de inundaciones por aguas pluviales y/o negras durante los meses de lluvias torrenciales.
Esta doble y riesgosa debilidad obedece a que la metrópoli no ha resuelto correctamente su esquema hidráulico, que incluye tanto al aprovisionamiento de agua potable como a la evacuación o el reuso del agua usada, dos caras inseparables de la misma realidad.
La gravedad social –y política– de esta crisis hidráulica se debe a que, tanto el agua como el drenaje son parte y condición esencial de los derechos humanos y sociales a la alimentación, de la que el agua potable es parte insustituible; a la salud, porque la evacuación de las aguas usadas y su tratamiento son indispensables para mantener un hábitat sano; y por que una y otro son materias primas o auxiliares de los procesos de producción, intercambio y gestión en cuyo desarrollo reposa la garantía del derecho al trabajo y, por tanto, la superación de la pobreza extrema.
Un primer acercamiento
Los problemas que enfrenta el sistema hidráulico metropolitano, son bastante conocidos; pero, a pesar de ello, siguen sin lograr la prioridad en las políticas y acciones gubernamentales necesaria para su solución, ni la respuesta ciudadana adecuada para mitigarlos y coadyuvar solidariamente en su superación. Este texto solo esboza los rasgos básicos de la crisis que nos permitan en el futuro analizar en detalle sus características, causas y soluciones, haciendo hincapié en el papel de la comunidad organizada de ciudadanos en su superación.
¿De dónde viene el agua?
Desde hace más de una década, la ZMVM no recibe caudales adicionales de agua potable, a pesar del intenso crecimiento demográfico registrado sobre todo en los municipios conurbados del Estado de México, lo cual ha conducido a un creciente déficit cuantitativo, que ascendería a cerca de 15 m3/seg. La distribución del líquido es abiertamente desigual entre los diferentes sectores sociales y las áreas urbanas donde residen; la zona sin duda más afectada es la de Iztapalapa, donde habita la mayor parte de quienes no reciben agua potable diariamente, por la tubería.
El agua viene de muy lejos (Lerma y Cutzamala) y/o de muy abajo (subsuelo), lo que implica un alto gasto de energía, que la hace muy cara; las tarifas, muy subsidiadas para todos los sectores sociales, no recuperan el costo de abastecimiento y restringen la inversión necesaria para mantenimiento y ampliación del sistema de aprovisionamiento.
La sobre-explotación de los pozos subterráneos, que abastecen un 40 % del caudal disponible en el DF, causa el agotamiento de los mantos acuíferos, y continuos agrietamientos y hundimientos del suelo por desecación, que afectan seriamente la vida útil de los sistemas de conducción de agua y de drenaje y son responsables en parte de la pérdida de cerca del 35 % del caudal disponible, por fugas en la red.
El desperdicio y la falta de cultura
Persiste un consumo excesivo, superfluo, de agua potable en usos como riego de jardines o en ornato, lavado de autos o pisos, desperdicio en las festividades, o inadecuado manejo en los usos básicos, lo cual tiene que ver con su bajo costo, y con la falta de cultura del ahorro en los ciudadanos.
La calidad del agua que consumimos…
Por carencia de sistemas adecuados de tratamiento y purificación, la calidad del agua distribuida es mala en general, lo cual la hace poco potable; los habitantes metropolitanos somos, por tanto, grandes consumidores de agua embotellada, no siempre muy pura, a costos excesivamente elevados, muy superiores a los del servicio público, los cuales no pueden o no deben ser cubiertos por los sectores populares, que tienen que resignarse a beber agua de mala calidad de la tubería. Obviamente, el problema de escasez y mala calidad no se resuelve con gestos altruistas y publicitarios como regalar botellas de agua a la entrada del Metro en la época de calor, pues es más general y de carácter estructural.
Lejos de lograrse una acción unitaria, concertada y de largo plazo de los gobiernos Federal, del DF y del Estado de México, el problema genera continuos desencuentros o conflictos abiertos entre las partes involucradas. Por su parte, los habitantes de las áreas proveedoras, donde hay también desperdicio de agua por malas técnicas de riego, se oponen a entregarla para el abastecimiento de la metrópoli.
Las aguas negras y su reuso
Es mínima la cantidad de agua usada que se trata para un reuso adecuado (riego, industria, lavado de coches, etc.); la mayoría de las aguas negras de la metrópoli toma el camino de las corrientes de agua y contamina todo su recorrido, hasta el mar, afectando a los pobladores de extensas áreas agrícolas y urbanas del centro del país.
El agua de lluvia
El agua de lluvia va directamente al drenaje, saturándolo en período de lluvia intensa, y generando riesgos o episodios importantes de encharcamientos e inundaciones tanto en las áreas urbanas centrales como en las periferias, sobre todo de los municipios mexiquenses conurbados. Todos conocemos el hecho de que las calles y avenidas que descienden de las colinas del poniente y el sur, fuertemente urbanizadas, se convierten en cada lluvia, en verdaderos ríos que drenan el agua que antes se infiltraba y alimentaba los mantos acuíferos, y que ahora sobrecargan los drenajes del pie de monte, con agua, lodo y piedras.
Las plantas de tratamiento
Durante décadas se ha hablado de la construcción de grandes plantas de tratamiento de aguas negras, y de sistemas de distribución del agua reciclada, pero todas las iniciativas se han congelado, sin que a la fecha se haya emprendido esta urgente solución. Solo una mínima parte del aforo se trata y re-usa.
Ahora traemos agua limpia, a muy alto costo, al valle, y luego, a muy alto costo también, tenemos que sacarla del valle; ambos procesos mediante complejas y costosas infraestructuras, lo que muestra la inadecuación del sistema hidráulico metropolitano.
La basura y el controvertido drenaje
Uno de los enemigos de la operación del drenaje, es la basura, que es abandonada a cielo abierto y llevada al drenaje por la lluvia, o es directamente arrojada a las coladeras y canales superficiales, taponándolos. Esta falta de cultura ciudadana y empresarial, nos convierte a los habitantes en causantes de tragedias y cuantiosas pérdidas patrimoniales y pone en riesgo la infraestructura de drenaje.
Luego de más de 30 años de operación, y de 15 de no darle mantenimiento, este año se inició un programa plurianual de reparación del evidente deterioro interno del Drenaje Profundo, el cual ha dado lugar a serios diferendos de opinión entre el Director General de la Comisión Nacional del Agua - quien afirma que esta obra tiene graves daños estructurales que lo hacen vulnerable y por lo tanto existen riesgos de serias inundaciones en la Ciudad de México -, y los funcionarios del DF y el Estado de México quienes niegan que tales riesgos no existen1. El resultado es que los ciudadanos no sabemos a que atenernos, pues no conocemos quien tiene la razón.
El Emisor Oriente
En lo que sí parece haber acuerdo entre los funcionarios responsables de la cuestión hidráulica en la ZMVM, es en la necesidad de construir el Emisor Oriente del Drenaje Profundo, en el Estado de México, que es un área altamente vulnerable a inundaciones como lo demuestra cada año la historia reciente. Es decir, concluimos nosotros, que si hay riesgo de inundaciones en la metrópoli, pues hace falta un nuevo emisor de drenaje en el oriente.
No cabe duda que es necesario repensar y replantear el sistema hidráulico de la Zona Metropolitana, en términos técnicos sí, pero sobre todo sociales y ambientales, para darle más racionalidad y eficiencia, hacerlo menos costoso para la colectividad y construir la sustentabilidad ambiental de la que carece para que sea más equitativo en la distribución de los costos y beneficios, tanto para la población metropolitana como para la de las regiones que la aprovisionan de agua y reciben sus desechos.
* Profesor-investigador, UAM, Xochimilco. Investigador Nacional SNI-SEP. Miembro fundador de Metrópoli 2025.
Notas
1. Ver el intercambio de declaraciones de estos funcionarios en los diarios capitalinos durante la primera quincena de abril del año en curso.
Ver también:
Metrópoli 2025: UNA VISIÓN PARA LA ZONA METROPOLITANA DEL VALLE DE MÉXICO, Vol.III, Habitabilidad, Servicios urbanos básicos, México 2006.
Semarnat/Conagua: Compendio del agua, 2004, Aguas del Valle de México y Sistema Cutzamala, Región XIII, México, 2004, 2005
Semarnat/Conagua: Hacia una Estrategia de Manejo Sustentable del Agua en el Valle de México y su Zona Metropolitana,IV Foro Mundial del Agua México, 2006,
Legorreta, Jorge, El agua y la ciudad de México, UAM Azcapotzalco, México, 2006
Perló Cohen, Manuel; González Reynoso, Arsenio Ernesto, ¿Guerra por el agua en el Valle de México? , UNAM Coordinación de Humanidades, PUEC, México, 2005

lunes 10 de marzo de 2008

El manejo integral de cuencas en México. Estudios y reflexiones para orientar la política ambiental

Excelente libro editado por el Instituto Nacional de Ecología. En su 2a edición.

Planeta Tierra el Futuro. Vídeo 1 de 3.

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