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COAGRET considera muy grave el retroceso al viejo modelo hidráulico que supone la recuperación de la política trasvasista. Nos parece un disparate tanto el nuevo trasvase del Tajo desde Extremadura como el trasvase del Ródano que dice estar estudiando el ministerio. COAGRET entiende que estos dos trasvases no son dos casos aislados sino que obedecen a una vieja propuesta de algunos ingenieros hidráulicos, asumida por el nuevo ministerio, de interconectar todas las cuencas fluviales como si de una red de tuberías se tratara. En esa interconexión naturalmente se encuentra el río Ebro. Es grave porque quiere vendernos como nuevos, modos de gestión hidráulica (no hidrológica) del siglo pasado basados en ideas del siglo XIX. Es grave porque los trasvases han demostrado su inutilidad para resolver los problemas que se planteaban resolver. Esto es tan evidente en el trasvase Tajo-Segura que resulta especialmente preocupante que en el ministerio se vuelvan a proponer aberraciones como aquella. Es grave porque ese modelo que nos quieren vender ahora como nuevo, es precisamente el causante del caos de gestión en los usos del agua, del grave deterioro de los ríos españoles y de los problemas de escasez y de la falta de previsión que soportamos en la península. Es grave porque olvida -y eso es algo imperdonable en un ministerio de medio ambiente- que los ríos son algo más que canales de agua. Son fuente de vida, diseñadores del paisaje, fuente de salud, fertilizante de las costas, ecosistemas valiosos, lugares de goce y disfrute, y están interconectados con el resto de ecosistemas, muchos de los cuales España se ha comprometido a proteger. Es grave porque en ese caduco modelo de política hidráulica parece que el agua esté en los ríos de milagro o por arte de magia, olvidando la relación indisoluble entrela salud de los ecosistemas fluviales y el agua. Es grave porque olvida los más elementales principios de racionalidad en la gestión: responsabilidad, control del gasto público, gestión sostenible de los recursos y protección y recuperación medioambiental. Es grave porque olvida los principios de la Directiva Marco del Agua y su aplicación : la recuperación de costes, la recuperación de la calidad, la preservación de los ecosistemas y la participación ciudadana. Es grave porque vacía de contenido los nuevos Planes de Demarcación que se están elaborando según esa Directiva, tirando por la borda el trabajo de muchos profesionales y despreciando el esfuerzo por participar en la elaboración de esos nuevos Planes de muchos ciudadanos. Es grave porque va exactamente en la dirección contraria al resto de países europeos, e incluso va en contra del reglamento de planificación hidráulica aprobado por Real Decreto 907/2007, de 6 de julio, donde se indica claramente que cualquier proyecto de transferencia no se hará si incumple los objetivos medioambientales de protección de las masas de agua. Es grave porque una vez más se hace una política ambiental de espaldas a los ciudadanos, donde la participación brilla por su ausencia incumpliendo los compromisos internacionales en esta materia. Es grave porque sigue despreciando y olvidando a los países vecinos que comparten sus cuencas con nosotros como Portugal, a quien se pretende privar de unos recursos y caudales sin consultarle. En definitiva, desde COAGRET afirmamos que volver a plantear modelos que nunca han resuelto los problemas de gestión hidrológica, sino que al contrario, los han acentuado, descalifica a este ministerio y a sus representantes para cualquier tipo de gestión hidrológica y en consecuencia pedimos al gobierno que cambie radicalmente de política en cuanto a las pretensiones de volver a unas políticas de trasvases y de interconexión de cuencas. |