¿Quiénes somos?NoticiasBiblioteca temáticaEventosGrupos de trabajoMapa del sitioEmpleos y convocatorias
Google
 
Web www.agua.org.mx
AdvertisementAdvertisementAdvertisement

Acceso al Portal






Olvidó su contraseña?
Nuevo usuario? Regístrese aquí
Advertisement

Inicio arrow Ríos, lagos, lagunas de México arrow Principales presas en México
Principales presas en México
  

Una presa es un lago artificial que se forma al construirse un muro grueso que interrumpe el curso de un río con el fin de controlar el caudal de agua. Las presas tienen como propósito almacenar agua para el riego y el consumo humano o bien para la producción de energía eléctrica. En México existen 20 presas de gran capacidad.

 

 Presa Capacidad
(millones de metros cúbicos)
La Angostura (Belisario Domínguez)20,217
Nezahualcóyotl (Malpaso)14,028
Chicoasén (Manuel Moreno Torres)11,883
Infiernillo11,860
Presidente Miguel Alemán (Temascal)9,106
Internacional La Amistad7,000
Aguamilpa7,000
Miguel de la Madrid (Cerro de Oro)5,380
Internacional Falcón4,908
Álvaro Obregón (Oviachic)4,200
Presidente Adolfo López Mateos (Humaya)4,064
Lázaro Cardenas (El Palmito)4,438
Miguel Hidalgo (El Mahone)4,030
Presidente Plutarco Elías Calles3,676
Comedero3,400
La Boquilla3,336
Bacurato2,900
Adolfo Ruíz Cortines (Mocuzari)1,376
Solís1,217
Vicente Guerrero (Las Adjuntas)5,283

Un estudio realizado por la Comisión Mundial de Presas, y publicado en 2000, señala que las grandes presas ofrecen un historial muy variado.

Por una parte:

 

En 140 países, las presas proporcionan energía hidroeléctrica económica. A nivel mundial, las presas aportan 19% de la generación y del suministro eléctrico; y las aguas para riego que suministran proporcionan casi 16% de los alimentos del mundo.

 La energía hidroeléctrica desempeña un papel importante para la reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero: desarrollar en el mundo la mitad del potencial hidroeléctrico económicamente viable podría reducir las emisiones de gas de efecto invernadero en aproximadamente 13%. 

 

Por otro lado:

 

Las grandes presas han provocado la desaparición de bosques, hábitats de fauna y biodiversidad acuática tanto aguas arriba como aguas abajo.

 

 

 En la mayoría de los casos, los constructores de las grandes presas no han realizado una evaluación sistemática de los impactos negativos que la construcción de las mismas podría tener sobre las comunidades desplazadas y reubicadas. Los esfuerzos por mitigar los efectos imprevistos que sufren más de 80 millones de personas desplazadas y la pérdida de su medio de vida aguas abajo (por ejemplo, la pérdida de pesquerías), han sido, en su mayoría, superficiales e ineficaces. 

Según la Comisión, las grandes presas podrían estar condenadas a desaparecer: se ha demostrado que construir minicentrales hidroeléctricas es más barato y su puesta en funcionamiento más económica de lo que se creía en un principio; además, su impacto es mínimo para el medio ambiente.

 

Una mejor gestión encaminada a reducir la demanda de agua puede reducir la presión sobre el agua y las necesidades de energía hidroeléctrica.

 

 La mejora de los sistemas de gestión, particularmente en el caso de la agricultura irrigada, puede reducir enormemente la pérdida de agua al tiempo que aumenta la eficiencia de los sistemas de irrigación. 

El derecho a la salud y las enfermedades de las represas:

Las aguas estancadas de las represas generan enfermedades como la esquistosomiasis que, por medio de los caracoles, se produce en las aguas estancadas o de movimiento lento, como sucedió en las represas de Kariba, Aswan y Akosombo. Algunas enfermedades que se asocian con la construcción de las represas son: disentería, diarreas, desnutrición, proliferación inusual de mosquitos, viruela, erupciones en la piel, infecciones vaginales, cáncer, tuberculosis, sífilis, fiebre amarilla, dengue y leishmaniasis. Aunque hay muchas opiniones contrarias, entre los posibles impactos que generan las líneas de transmisión de energía de alta tensión están las malformaciones físicas al nacer; el aumento de cáncer y leucemia en niños, los tumores cerebrales o problemas en el sistema nervioso.  En China el cáncer de hígado se ha asociado a la presencia de toxinas cianobacteriales en el agua potable.[1] En la década de los 90 la Universidad de Helsinki estudió el mercurio en embalses tropicales. La concentración de mercurio era siete veces mayor en las personas que comían pescado.[2] Las represas en regiones tropicales producen un exceso de maleza acuática y de cianobacterias tóxicas. También la actividad minera cerca de los embalses eleva los niveles de mercurio en los peces, que se convierte en metilmercurio y afecta al sistema nervioso central. Además, por lo general los residuos humanos, las aguas negras de los poblados vecinos, van a dar a los embalses que tienen poco movimiento de aguas.  Como ya hemos visto, la construcción de represas atrae personal externo a la comunidad, lo que genera la importación de prostitución y enfermedades de transmisión sexual que se agudizan con la presencia de la policía o el ejército que custodia el proyecto. El paludismo se extendió alrededor de la represa Itaipú;  las fiebres y la malaria se difundieron con mayor rapidez en las represas Sardar Sarovar y Upper Krisna en la India, en Brasil y en otros países de África donde la malaria es la principal causa de muerte. Por lo menos 40,000 personas que viven en la cuenca de la Amazonía han sufrido de picazón en los pies y otros impactos en la salud debido a la descarga de aguas sucias de la presa Tucuruí. Con la represa Tocantis se registraron muchos problemas estomacales; muchos niños murieron luego de beber agua. 

 

El derecho a la biodiversidad y la extinción de flora y fauna:

Las represas y los trasvases son la principal razón de que 33% de las especies de peces de agua dulce del mundo se hayan extinguido, estén en peligro de extinción o sean vulnerables. El porcentaje aumenta en países cuyos ríos han sido altamente represados – casi un 75% en Alemania. Un significativo pero desconocido porcentaje de mariscos, anfibios y especies de plantas y aves que dependen del hábitat de agua dulce también se han extinguido o están en peligro de extinción. La descarga de agua fría de la presa mata algunas especies de peces y toda la biodiversidad que depende de las inundaciones naturales. Desplaza y mata animales de ecosistemas; elimina humedales, fuentes subterráneas de agua, bosques únicos y la fertilidad de las tierras por los sedimentos naturales que ya no llegan. La apertura de caminos para el paso de maquinarias y otras infraestructuras obliga a tumbar más bosques y abre la puerta a los traficantes de madera. Tampoco se busca la reforestación en otros lugares con el fin de mitigar sus impactos. A su vez, los desplazados destruyen más bosques para su reasentamiento, eliminando más biodiversidad.  Algunas represas provocaron que muchos animales se quedaran acorralados en pequeñas islas y murieran de hambre. El almacenamiento genera también especies exóticas de plantas, peces, caracoles, insectos y animales que compiten con los nativos. Los embalses bloquean por kilómetros el paso de peces, insectos y animales terrestres río arriba o río abajo. Los canales o escaleras para peces como el salmón que se han construido a un lado de las represas no han tenido éxito.  “(...) impedir el paso de especies de peces migratorios era el impacto ecosistémico más significativo, registrando en más del 60% de los proyectos (...).” [3]  

En Norteamérica, la construcción de represas es una de las principales causas de extinción de las especies de agua dulce. En Estados Unidos hay tantas presas en el río Colorado que su agua ya no llega al mar. De su delta han desaparecido jaguares y garzas y un gran número de pueblos indígenas que ahí pescaban y cultivaban. En las ocho represas delrío Columbias muere entre el 5 y el 14% del salmón adulto. En Tailandia, la represa Pak Mun eliminó 51 especies de animales. Se perdieron 11,250 toneladas de peces del sistema del río Senegal. El mar salado o lago Aral en Rusia, de 67,000 km cuadrados(el cuarto lago más grande del mundo) ha perdido 50% de su superficie y más de 75% de su volumen debido a que los dos principales ríos que desembocaban en él se desviaron para regar los cultivos en el desierto. 20 de las 24 especies de peces que tenía han desaparecido. Con la represa Tucuruí se perdieron 285 mil hectáreas de bosques tropicales y su vida silvestre. En otras regiones han desaparecido camarones y tortugas que no pudieron migrar.

 

La contaminación del agua en la represa cercana a la ciudad de Belem en Brasil generó 300,000 toneladas de carbono expuesto que produjo espuma tóxica y mató fauna y flora. Durante una visita a Chile en 1998, James Wolfensohn, presidente del Banco Mundial, admitió que el apoyo del Banco a la represa Pangue había sido un error y que el Banco había hecho “un mal trabajo” durante la evaluación del impacto ambiental del proyecto, puesto que la población pehuenche que vive en la zona no fue consultada. Además de haber generado un impresionante impacto ambiental con un proyecto no sustentable.

La pérdida de biodiversidad debida a las represas se observa también en Honduras, Costa Rica, Guatemala y México. 

 

El derecho a un ambiente sano y el cambio climático:

Quienes defienden las represas hidroeléctricas argumentan que son una fuente limpia de energía. Esto es mentira. Las represas, muchas de ellas abandonadas bajo el agua y en descomposición, son de las principales causas directas e indirectas de pérdida de millones de hectáreas de bosques. Todas las represas emiten gases de efecto invernadero que aportan al calentamiento global. El proceso de descomposición y putrefacción de la biomasa emite grandes volúmenes de dióxido de carbono y de metano, los dos gases del efecto invernadero más importantes. Por otro lado, los ríos con represas también arrastran más sedimentos orgánicos a los embalses, aumentando la biomasa en putrefacción. Las represas poco profundas en zonas tropicales cálidas tienen más probabilidad de ser emisoras importantes de gases de efecto invernadero que las profundas en zonas boreales. “Las emisiones brutas de los embalses pueden representar entre el 1% y el 28% del potencial de calentamiento global de las emisiones de gases de efecto invernadero”.[4] “Las represas son únicas entre los grandes proyectos de infraestructura en la dimensión y manera en que afectan la pauta de acceso a recursos, y su distribución a través del espacio, tiempo y grupos de la sociedad”.[5]  

 

El derecho a la justicia económica; el endeudamiento y la corrupción:

En promedio, el costo final de las grandes represas excede en 56% al presupuesto inicial. Las financiadas por el Banco Mundial oscilan entre 27 y 39% más; las financiadas por el Banco Interamericano de Desarrollo en 45%. En América Latina el promedio es de 53% más de lo presupuestado originalmente. Así se endeudaron los pueblos y se enriquecieron los corruptos. Por ejemplo, en la represa Yacyretá en Argentina y Paraguay, más de 6 mil millones de dólares se desviaron a la corrupción. El 25% de las represas logró objetivos inferiores a los planificados en cuanto a costos de capital. El 75% presentó costos superiores a lo presupuestado.[6] “(...) las oportunidades de corrupción que brindaban las represas con proyectos de infraestructura a gran escala distorsionó más la toma de decisiones, la planificación y la implementación”.[7] “A comienzos de 2000 el gobierno chino dio a conocer información acerca de que funcionarios corruptos habían desfalcado 60 millones de dólares de fondos de reasentamiento para la represa Tres Gargantas.”[8]  “La Base de Conocimiento de la CMR ofrece muchos ejemplos del fracaso de proponentes de proyectos, contratistas y operadores en cumplir compromisos, ya explícitos (acuerdos y contratos específicos del proyecto) ya implícitos (políticas, leyes, regulaciones y directrices aplicables)”.[9]  En India, un estudio de 1983 concluyó que en 159 represas se registraron excesos de costos por 232%. El costo final de la presa Chixoy en Guatemala fue equivalente al 40% de la deuda externa del país en 1988. La presa Itaiupú en Brasil y Paraguay costó 16,600 millones de dólares en 1990 cuando la deuda externa de Paraguay era de 1,700 millones de dólares. La presa Itaparica en Brasil desplazó a 40 mil personas y, 10 años después, sólo se había concluido 35% pese a dos préstamos del BM por 232 millones de dólares. Más del 40% de la deuda externa de Brasil fue producto de las inversiones del sector eléctrico. 46% de los chinos reasentados por represas siguen viviendo en pobreza extrema. En India, 75% de los desplazados no han sido rehabilitados; 72% de los 32 mil indígenas desplazados en Indonesia por la represa Kedung Ombo vive en mayor pobreza que antes; las 800 familias de indígenas en Laos desplazadas por la represa Houay Ho están sin agua y viven en pobreza extrema.[10]  La represa Grand Coulee inundó tierras indígenas además de tres ciudades; sin embargo, a los no indígenas se les indemnizó y a los indígenas les pagaron menos, poco y tarde. Entre los afectados tampoco se ha tomado en cuenta a los que no tienen tierras o título legal de las mismas o a quienes son empleados o acasillados en las tierras que se inundarán, como en el proyecto de la presa Itzantún en Chiapas. Muchas de las indemnizaciones excluyen a este tipo de grupos. En el caso de los desplazados por la represa Kao Maem, como pertenecían a la etnia karen y eran considerados ilegales no se les contempló en el reasentamiento. Con la presa Kariba en Africa, la tribu tonga no recibió lo prometido: electricidad, agua, carreteras, escuelas y hospitales. En 1997, 40 años después, les dieron electricidad.  Para construir una represa, durante las negociaciones con los futuros desplazados se les promete por lo general siete elementos básicos: energía eléctrica en el nuevo poblado de reasentamiento, agua potable algunas veces gratuita, alimentos, proyectos de desarrollo, pavimentación de calles, transporte y la construcción de infraestructura social como clínicas de salud y escuelas. Siempre son promesas incumplidas y en ocasiones pasan 5, 25 o hasta 50 años (la vida útil de una represa) sin que se reciban los beneficios prometidos.  

 

 

El derecho a la paz y la militarización:
Las mayoría de las grandes represas en América Latina y el Caribe se construyeron durante las más crueles dictaduras militares que tomaron el poder en las décadas de 1950 a 1980. Dictadores que fueron entrenados en la Escuela de las Américas usaron las masacres y la imposición para beneficiar a los constructores con proyectos de presas como Itaipú, Guri, Yacyretá y Chixoy. Los gobiernos dictatoriales recibieron millones de dólares que se fugaron en corrupción y en beneficio de la explotación minera e industrial, mientras hoy los pueblos siguen arrastrando la deuda del supuesto desarrollo. Los dictadores impulsaron las políticas del FMI y del BM, las privatizaciones y las construcciones faraónicas de las represas. “En el caso de al represas Tucurui, el proyecto se planificó bajo una dictadura militar y no hubo muchas preocupación durante la planificación por la rentabilidad económica o recuperación de costos”.[11]  

El BM se hizo de la vista gorda mientras en las dictaduras se traficaban contratos, acero, cemento, turbinas, transformadores y otros materiales fantasmas para la construcción y se justificaban más préstamos para engordar la red de corrupción. Mientras muchas represas iniciadas en la década de 1980 se están terminando de construir por encima del presupuesto original, hoy se continúan imponiendo más represas por todo el continente a costa de más represión, engaños y militarización de los supuestos “gobiernos democráticos”. Se repite la historia en Honduras, México, Guatemala, Brasil, Chile.

 

A la Escuela de Las Américas en Georgia, Estados Unidos, se le conoce también como “La Escuela de los Asesinos”.  

Muchos egresados establecieron al menos 10 dictaduras militares en el continente y otros miles participaron en los asesinatos y masacres más brutales en las décadas de 1970 y 1980. De ahí salieron militares de Costa Rica, Ecuador, Haití, México, Paraguay, Uruguay y Venezuela. En El Salvador, los graduados asesinaron a Monseñor Oscar Arnulfo Romero, religiosas y sacerdotes, 900 personas en el Mozote entre ellos niños, niñas y mujeres, y participaron en otras muchas masacres de líderes sociales.

 

Egresados de la Escuela de las Américas: de Nicaragua, el dictador Somoza; de Guatemala, el coronel Julio Roberto Alpírez; de Honduras, el general Luis Alonso Discua; de Panamá, Manuel Noriega y Omar Torrijos; de Argentina, Leopoldo Galtieri y Roberto Viola; de Perú, Velasco Alvarado; de Colombia, el coronel Víctor Bernal Castano y otros 10 mil militares; de Bolivia, el dictador Hugo Bánzer; de Ecuador, el dictador Guillermo Rodríguez. De Brasil egresaron 455 militares y de Chile 2,805.

 

Para 1994 se calculaba que de la Escuela de las Américas habían egresado más de 56 mil militares latinoamericanos. El Pentágono informó que sólo en 2003 se entrenaron 22,855 soldados latinoamericanos en Estados Unidos, algunos de ellos en la Escuela de Las Américas. Panamá, Belice, El Salvador, Colombia, República Dominicana, entre otros muchos.

 

El derecho a la vida y las masacres por las represas:

De las violaciones a los derechos humanos ocasionadas por la construcción de represas que hemos analizado, la más terrible es y ha sido la violación al derecho a la vida. La producción minera y la construcción de represas han sido de los proyectos de “desarrollo” que más muertes y asesinatos han ocasionado en el mundo, sobre todo de pueblos indígenas. En Indonesia, ocho personas se ahogaron durante el acto de protesta contra la represa. En Paraguay, la policía golpeó a los pobladores que construyeron chozas improvisadas en las costas de la reserva de Yacyretá. En Colombia continua la represión contra los oponentes de las represas y líderes indígenas han sido brutalmente asesinados o están desaparecidos. La resistencia del pueblo tonga a la construcción de la represa Kariba tuvo un saldo de 30 heridos y ocho personas muertas por armas de fuego del gobierno colonial. “En Nigeria, en abril de 1980, la policía disparó contra quienes obstruían las carreteras en protesta contra la represa Bakolori (...) los cálculos no oficiales colocan el número de víctimas mortales en más de 126”.[12]  Entre los casos más terribles está la presa Chixoy en Guatemala. Uno de los sobrevivientes contó cómo las autoridades habían dado muerte a su mujer y a sus hijos ante sus ojos cuando preguntó, “¿a dónde quieren que vayamos?” Le respondieron con disparos. La violencia comenzó en 1980, cuando la policía militar llegó a Río Negro y mató a siete personas. Luego, los cuerpos de dos líderes indígenas fueron mutilados. Los militares reunieron a todas las mujeres, niños y niñas y los condujeron a una colina detrás de su aldea, donde torturaron y asesinaron a 70 mujeres y 107 niños. Al final más de 400 indígenas Maya Achi, entre mujeres, niños y ancianos, perdieron la vida bajo la dictadura militar en 1985. Un informe confidencial del BM de 1991 señala que 25% de las 1,500 personas que tuvieron que desplazarse fueron asesinadas antes de que se llenara el embalse. En la construcción intervinieron el BM y el BID; el gobierno italiano y su empresa Gogefar; el consorcio alemán Lahmeyer International y Hochtief; la empresa Motor Columbus y Swissboring de Suiza; y la International Engineering Company de Estados Unidos (actualmente Morrison-Knudsen). ¡Ninguno aceptó responsabilidad alguna e incluso negaron las masacres! Para la construcción de la represa Miguel Alemán en México se incendiaron las viviendas de 21 mil indígenas mazatecos. La represa Kariba en Zambia y Zimbawe desplazó a 57 mil personas Tonga y el gobierno envió tropas para reprimir a quienes no quisieran mudarse. Hubo derramamiento de sangre. En 1978 la policía mató a cuatro personas al disparar contra una movilización antireasentamiento en la represa Candil en India. En 2000, indígenas Embera-Katio de Colombia pidieron asilo político a la embajada española después del asesinato de otro más de sus líderes debido a la oposición a la represa Urrá. Estas historias se repiten a lo largo y ancho de América Latina y el Caribe. Si no las detenemos se agudizarán al continuar los planes de expansión del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el Plan Puebla-Panamá (PPP) y la Iniciativa de Integración Regional para Sudamérica (IIRSA).  

 

 

EcoPortal.net * Gustavo Castro Soto
CIEPAC, A.C.Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Acción Comunitaria
Página Web: http://www.ciepac.org/
Referencias:
[1] Comisión Mundial de Repreas –CRM-, p.121.
[2] Ibid p. 121.
[3] Ibid p. 84.
[4] Ibid p. 77.
[5] Ibid p. 125.
[6] Ibid p. 41.
[7] Ibid p. 174.
[8] Ibid p. 193.
[9] Ibid p. 195.
[10] Ibid p. 110.
[11] Ibid p. 57.
[12] Ibid pags. 19 y 35.

 




  • Ríos de México  ( 6 ítems )
    Mapa de los ríos de México
    Ríos de México Ríos, lagos y lagunas de México 

    Los recursos hídricos de México están constituidos por ríos, arroyos, lagos y lagunas, así como por almacenamientos subterráneos y grandes masas de agua oceánica. Existe una gran cantidad de cuencas hidrológicas, sobre todo en las zonas donde las sierras están en contacto directo con el mar y en el Altiplano seco endorreico; sin embargo, el número de grandes cuencas que abarcan amplias zonas del país es reducido (INEGI, 1995, y UNAM, 1990).

    En México existen cerca de 42 ríos principales que transcurren en tres vertientes: occidental o del océano Pacífico, oriental o del océano Atlántico (Golfo de México y Mar Caribe) e interior, cuyos ríos desembocan en lagunas interiores (INEGI, 1995). En la vertiente del Pacífico destacan las cuencas de los ríos Yaqui, Fuerte, Mezquital, Lerma-Santiago y Balsas; en la costa del Golfo de México, las cuencas de los ríos Bravo, Pánuco, Papaloapan, Grijalva y Usumacinta. Destaca la del río Nazas entre las cuencas endorreicas. La mayor parte de la Península de Yucatán carece de drenaje superficial pues se trata de una extensión de poco relieve y sustrato permeable, por lo que casi toda la circulación de agua es subterránea. Algunas llanuras costeras tienen fuertes deficiencias de drenaje por su escasa pendiente, como las áreas de Baja California, Sonora, Tamaulipas, Nayarit, Tabasco y las partes bajas de las cuencas del Pánuco y del Papaloapan en Veracruz. Algunas cuencas que recogen aguas de zonas húmedas lejanas son relativamente grandes, como las de los ríos Nazas, Aguanaval y Casas Grandes. Otras son de tamaño reducido, como las que en conjunto forman el llamado Bolsón de Mapimí en Coahuila, Durango y Chihuahua, o el Bolsón del Salado que abarca los estados de Zacatecas, San Luis Potosí, Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas (Rzedowski, 1986).

    Debido al régimen climático del país, en casi todos los ríos existe una diferencia notable entre el volumen de agua que llevan en la época de secas y la de lluvia. Esta variación se acentúa por las obras de retención de agua y su uso para irrigación, de tal manera que muchos de los ríos que originalmente eran permanentes ahora se vuelven intermitentes, por lo menos en algunos tramos de su recorrido. En amplias zonas, la deforestación y la erosión del suelo producen un aumento en el escurrimiento superficial y la disminución de la infiltración del agua de lluvia (Rzedowski, 1986).

    En cuanto a lagos y lagunas, la mayor parte de las formaciones naturales son de origen endorreico o están ligadas con los litorales. Las cuencas endorreicas son originadas por la obstrucción del drenaje superficial debido a fenómenos volcánicos o tectónicos o como consecuencia de la aridez, pues los cauces no llevan suficiente agua para que ésta recorra todo el camino hasta el mar. Las lagunas costeras son comunes en zonas donde la planicie mal drenada hace contacto con el mar.

    Las lagunas pueden estar formadas por agua dulce, salobre o salada; el contenido de sal varía de una época a otra y también en función de la apertura temporal o el cierre de la comunicación con otras lagunas y con el mar.

    La región más rica en lagos interiores es la que abarca el norte de Michoacán y el centro de Jalisco, donde existe una gran cantidad de cuerpos de agua de tamaños, profundidades y estados evolutivos diversos (Rzedowski, 1986).

    La distribución del agua en el país presenta fuertes contrastes. En el sureste, que abarca cerca de 15% del territorio del país, se concentra 42% del escurrimiento fluvial; mientras que en el altiplano del centro y la parte norte del país, 36% del territorio, se localiza sólo 4% de los escurrimientos (INEGI, 1995b).

    En la superficie de la República Mexicana se registra una precipitación pluvial media al año de 777 mm, lo que equivale a un volumen aproximado de 1.52 billones de m3, anuales. El escurrimiento en los ríos se estima en 410 mil millones de m3, mientras que el almacenamiento en cuerpos naturales, como lagos y lagunas, se calcula en 14 mil millones de m3 (Gobierno de México, 1996).

     Distribución del volumen de agua dulce en México (Gobierno de México, 1996). ( millones de m3)


    Lluvia1 522 000
    Ríos 412 000
    Presas 180 000
    Lagos y lagunas14 000

     

    La precipitación se distribuye de manera desigual a lo largo del territorio nacional. En la zona norte, en un área equivalente a 30% del país, sólo se tiene un escurrimiento de 3% del total. El sureste tiene 50% de la disponibilidad de agua, con una proporción de 20% de la superficie global. La región central, que ocupa 50% de la extensión territorial de México, tiene 47% de la disponibilidad de escurrimientos. En esta región, que incluye la zona metropolitana del Valle de México, se presenta una densa concentración poblacional que ha hecho necesario importar agua de otras cuencas para satisfacer su demanda.

    En la agricultura, los problemas se agudizan en muchas áreas de riego. La extracción ha sido superior a la infiltración, lo que ha provocado la salinización de una superficie de cerca de 500 mil Ha. en los diferentes distritos de riego de México, principalmente en las zonas áridas y semiáridas.

    Este efecto perjudicial amenaza la producción en importantes áreas agrícolas.

     

    El balance nacional de los acuíferos pareciera ser favorable, ya que el volumen extraído equivale a 70% de la recarga natural. Pero este balance global es sólo aparente y no refleja la crítica situación que prevalece en vastas regiones de nuestro territorio, ya que la mayor parte de la explotación tiene lugar en las regiones áridas donde la recarga es pobre y el balance hidráulico negativo; por consiguiente, se está minando el almacenamiento subterráneo. Mientras tanto, en las regiones más lluviosas y menos desarrolladas, una fracción considerable del volumen renovable permanece desaprovechada.

     

     

    Fuente: CONABIO. Diversidad Biológica de México: Estudio de País. México. 1998. 

     

    En el territorio mexicano los ríos se encuentran en tres vertientes: Occidental o del Pacífico, Oriental o del Atlántico (Golfo de México y Mar Caribe) e Interior, en la que los ríos no tienen salida al mar.

    La vertiente Oriental o del Golfo, está constituida por 46 ríos importantes, entre los que destacan Usumacinta, Papaloapan, Grijalva, Coatzacoalcos y Pánuco.

    Río Bravo.- Tiene una longitud de 2,001 km. Nace en las Montañas Rocallosas y tiene la mayor parte de su recorrido en Estados Unidos. A la mitad de su curso forma parte de la frontera entre México y ese país; desemboca en el Golfo de México. En Estados Unidos le llaman Río Grande.

    Río Pánuco.- Su longitud es de 600 km, nace con el nombre de Moctezuma en la cuenca oriental de la Meseta de Anáhuac y desemboca en el Golfo, en el puerto de Tampico.

    Río Papaloapan.- Su nombre significa "río de las mariposas"; tiene una longitud de 900 km. Nace de la unión del río Tehuacán, que baja de las sierras de Puebla y del Quiotepec, que baja de la Sierra de Ixtlán; pasa por la Sierra Madre Oriental y recibe varios afluentes. Desagua en el Golfo de México a la altura del puerto de Alvarado.

    Coatzacoalcos.- También se le llama Río del Istmo. Es un río muy caudaloso que se nutre con las aguas provenientes de las montañas del Istmo de Tehuantepec. Nace en la Sierra Atravesada y desemboca en el puerto de Coatzacoalcos.

    Río Tonalá.- Es el límite natural entre los estados de Veracruz y Tabasco, tiene 325 km de longitud.

    Grijalva y Usumacinta.- El primero nace en Tabasco y el otro en Guatemala. Los dos riegan las llanuras de Tabasco, que son las más bajas del país, juntos tienen una longitud de 600 km. En su cauce se han construido las plantas hidroeléctricas más importantes del país. El Usumacinta se divide en tres corrientes al desembocar, pero conserva su nombre; también sirve de frontera en su curso medio entre México y Guatemala.

    En la vertiente Occidental o del Pacífico existen alrededor de 100 ríos, entre los que destacan, por su caudal, los ríos Balsas, Lerma-Santiago y Verde.

    Río Balsas.- Tiene una longitud de 771 km. En este río se encuentran importantes plantas generadoras de electricidad como la central de Infiernillo. Su cuenca forma una depresión, del mismo nombre, y desemboca en el océano Pacífico con el nombre de río Zacalutla.

    Río Lerma.- Es el río más largo de México, con 965 km de longitud. Se origina al pie del Nevado de Toluca y en su cuenca se ubica la región más poblada del país. Sus aguas sirven para el riego y la generación de electricidad. Desagua en el Lago de Chapala, donde se origina el río Santiago que desemboca en el Océano Pacífico, cerca del puerto de San Blas.

    Río Mayo.- Se forma con las corrientes que se desplazan por barrancas hasta las sierras profundas del estado de Chihuahua donde recibe el nombre de Moris, y desciende hacia Sonora, donde se le une el río Cedros, cuyas aguas alimentan la presa Mocúzari, antes de bajar al valle. A un lado del río está la ciudad de Álamos, conocida por sus famosas minas de plata. El Mayo desemboca en el golfo de California, cerca de Tabaré.

    Río Yaqui.- Tiene 554 km de longitud, baja de la Sierra Madre Occidental y serpentea hasta desembocar cerca del puerto de Guaymas. Este río se aprovecha para regar los terrenos que forman el valle del Yaqui, de 450 mil hectáreas.

    Río Colorado.- Nace en las Rocallosas y la mayor parte de su recorrido es en Estados Unidos, tiene 2,730 km de longitud. En su curso bajo sirve como límite fronterizo entre los dos países. En territorio nacional, pasa por los estados de Sonora y Baja California para desembocar en el Golfo de California.

    La vertiente Interior está formada por grandes cuencas cerradas. El sistema más importante es el del río Nazas-Aguanaval.

    Río Nazas.- Se localiza en el estado de Durango y su caudal se aprovecha en su totalidad. Para mejorar el sistema de riego se construyeron dos presas que almacenan sus aguas; Lázaro Cárdenas y Francisco Zarco. Este río tiene 560 km de longitud y desemboca en la laguna de Mayrán.

    Río Aguanaval.- Es el río más importante de la cuenca interior o endorreica. Lo forman tres vertientes que son los ríos Chico, Lazos y Trujillo. Este río cruza por la zona semidesértica hasta penetrar en Durango y, finalmente, deposita sus aguas en la laguna de Viesca, en Coahuila. Tiene 500 km de longitud.

    Río del Carmen.- En su nacimiento es conocido como Santa Clara. Antes desembocaba en la Laguna de Patos, pero fue represado junto con otros ríos. Su longitud es de 250 kilómetros.
  • Lagos y lagunas de México  ( 2 ítems )

    Definición de lagos y lagunas

    Los lagos son depresiones de la tierra firme ocupadas por agua. Las lagunas son cuerpos de agua contiguos al océano, muchas veces es agua marina que quedó aislada parcial o totalmente. El término laguna es de uso internacional. En lengua española, sin embargo, el uso de los dos es confuso y en México se aplica más el segundo, lo mismo para los cuerpos de agua del altiplano que para los de la costa.

     Antiguas culturas mexicanas como Cuicuilco y Teotihuacán florecieron en las márgenes de los lagos y, en los islotes, Tenochtitlán, que con el tiempo se convertiría en la ciudad más grande del mundo. Hace apenas 200 años, los lagos mexicanos se explicaban por el diluvio universal, concepto que fue desechado en las primeras décadas del siglo XX debido al desarrollo de la geología, con A. Humbold entre otros autores. 

    Diversos tipos de lagos  

    Las depresiones cerradas en la tierra firme son incontables y se convierten en lagos cuando hay agua suficiente y condiciones del subsuelo que impiden la infiltración total. De acuerdo con los procesos que dan origen a las cuencas lacustres éstas pueden ser de varios tipos.

     

    Los lagos de depresiones tectónicas son de muy diversas magnitudes, pero entre ellos se encuentran los más profundos del planeta, los que ocupan fosas tipo rift (Tangañica y Baikal, los principales).

     

    Hay dos tipos de lagos relacionados con glaciares. Los primeros se disponen en muchas regiones de la zonas marginales de los hielos. Los segundos se formaron al final de la última glaciación: miles de pequeñas depresiones fueron rellenadas por el agua de deshielo. Son bien conocidos en Finlandia, en Canadá, en la ex Unión Soviética y en otros países.

     

    Los lagos volcánicos se forman en los cráteres de los grandes edificios volcánicos como el Nevado de Toluca. Surgen también por el escurrimiento de lavas que cierran el curso de los arroyos, como los de Zempoala, en los límites de los estados de México y Morelos. De mayores dimensiones son aquellos encerrados por cadenas de volcanes, como Cuitzeo, Pátzcuaro y los de la cuenca de México.

     

    Los lagos de las planicies aluviales se producen durante las crecidas de los grandes ríos. Hacia los lados pueden inundar varios kilómetros de tierra. Al volver el agua al cauce normal permanecen algunos cuerpos aislados.

     

    Los lagos kársticos son comunes en las depresiones del tipo de las dolinas (los cenotes de Yucatán y Montebello en Chiapas y en otras formas mayores.

     

    Hay lagos que se forman por derrumbes en las altas montañas que crean una verdadera cortina que encierra las aguas, constituyendo represas. Un caso notable al respecto es el lago (o laguna) de Metztitlán en el estado de Hidalgo (figura 46), formado en el periodo cuaternario por un gigantesco derrumbe que rellenó un cañón estrecho y profundo, de aproximadamente 350 metros, de manera que el río montañoso de unos metros de ancho se transformó en un lago de incluso más de 2 km de anchura y longitud que llegaba a alcanzar, durante las crecidas, algo más de 10 km. Obras de ingeniería hechas hace más de 50 años regulan el nivel del lago.

     

    Lagos artificiales son las presas como Tequesquitengo, Mor. y Valle de Bravo, Edo. de Mex.

     

    Los lagos de los desiertos son cuerpos aislados: los oasis y los de las cuencas cerradas, son del tipo de los bolsones. Lagos son también los cuerpos de agua del interior del continente que se forman al aislarse una porción del océano. Así surgieron el Caspio, el Aral y el Azov.

     

    Estos son los tipos principales de lagos. Hay otros de menor importancia y también resultan de combinaciones de procesos: volcánico-tectónicos, kárstico-tectónicos y otros más.

    Fuente: http://omega.ilce.edu.mx:3000/sites/ciencia/volumen1/ciencia2/54/htm/sec_12.html  

    Los principales lagos y lagunas son: Guzmán, Santa María y Palos, en Chihuahua; Parras en Coahuila; Santa Ana en Tabasco; Laguna de Términos en Campeche; Chapala entre Jalisco y Michoacán; Pátzcuaro en este último Estado, y Zumpango, San Cristóbal, Xaltocán, Texcoco, Xochimilco, y Chalco, en el Valle de México.

     

    Fuente: http://biblioweb.dgsca.unam.mx/libros/medica/primerac3.html


El Centro Virtual de Información del Agua (CEVIA) es un foro interactivo: permite el intercambio de información y la discusión en temas relacionados con el agua. Por ello no respalda las posturas ni asume la responsabilidad por la veracidad de los contenidos editados por los usuarios o miembros de este sitio.

Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental, A.C.
Torrente 115, Col. Las Águilas
México, D.F. C.P. 01710, Tel.: 5680 3731