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Aunque usted no lo crea

Datos y cifras sobre el agua

Agua y montañas... 

Los principales ríos del mundo, desde el Río Grande en Sudamérica hasta el Nilo en África, nacen en las montañas. En consecuencia, más de la mitad de los habitantes del planeta dependen del agua de las montañas para cultivar alimentos, producir electricidad, mantener la industria y, lo que es más importante, para beber.

Cada día, una de cada 2 personas en el planeta consume agua procedente de las montañas. Mil millones de personas en China, India y Bangladesh, 250 millones en África y toda la población del estado de California, en Estados Unidos, se encuentran entre los 3,000 millones de personas que dependen del flujo constante de agua dulce y potable de las montañas.

En las regiones húmedas del planeta, las montañas proporcionan entre 30 y 60% del agua dulce río abajo. En los ambientes semiáridos y áridos, éstas proporcionan entre 70 y 95%.

Parte del agua dulce que procede de las montañas está almacenada en los glaciares. La escorrentía del casquete de hielo de Quelccaya en Perú, por ejemplo, ha sido tradicionalmente una fuente de agua para los habitantes de Lima, Perú. Hoy en día, debido a los efectos del calentamiento global, muchos glaciares se derriten a una velocidad sin precedentes. Durante la última década, la disminución de este casquete ha aumentado de 3 a 30 metros al año, lo que constituye un riesgo para el abastecimiento de agua dulce de 10 millones de personas. Igualmente, al norte de India se estima que unos 500 millones de personas ya son víctimas de la escasez de agua y dependen de los afluentes de los ríos Indo y Ganges que se alimentan del glaciar. Los científicos prevén que, al derretirse los glaciares del Himalaya, estos ríos aumentarán su caudal antes de desaparecer.


De acuerdo al 1er. Informe sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo "Agua para Todos, Agua para la Vida"...
  • Se estima que un 30% de las zonas de regadío del mundo sufre problemas de salinidad, resultando muy costosa su recuperación.
  • Las malas prácticas de drenaje y riego causan la saturación y salinización de aproximadamente 10% del total de tierras de regadío en el mundo, lo cual reduce su productividad.
  • Existen grandes extensiones del planeta donde los niveles críticos de salinización del suelo y las aguas subterráneas están presentes o se han desarrollado como resultado de:
  • - un ascenso de la capa freática asociado a la aplicación de métodos de riego ineficaces con aguas superficiales importadas en zonas de deficiente drenaje natural;
  • -la salinidad natural procedente del terreno movido como consecuencia del desbroce de la vegetación para el desarrollo de cultivos, lo que implica un incremento de la recarga de los acuíferos subterráneos;
  • -la perturbación excesiva de la salinidad natural de las aguas subterráneas debida a la construcción sin control de pozos y al bombeo excesivo.
  • La sobreexplotación y salinización  de los recursos hídricos en proyectos de riego de gran escala son a menudo resultado de la falta de infraestructuras de drenaje, infraestructuras que no se incluyen en el diseño de ingeniería para que los proyectos resulten económicamente más atractivos. Por lo general, estos problemas están relacionados con el desarrollo del riego a gran escala bajo condiciones de aridez y semiaridez, como el de las cuencas de los ríos Indo (Pakistán), Tigris-Éufrates (Oriente Medio) y Nilo (África Oriental). Pese a que se conocen las soluciones a estos problemas, su aplicación resulta costosa.
  • Debido al crecimiento de la población y a la creciente preocupación originada por la escasez de agua, varios países, sobre todo en la región de Oriente Medio, están instalando plantas de desalinización para convertir el agua salina (agua del mar, agua salobre o aguas residuales tratadas) en agua dulce.
  • Actualmente, el mercado mundial de la desalinización representa unos 35,000 millones de dólares al año y esta cifra podría duplicarse en los próximos 15 años.
  • En 2002 existían cerca de 12,500 plantas de desalinización en 120 países alrededor del mundo. Estas plantas producen unos 14 millones de m³/día de agua dulce, un volumen menor al 1% de consumo total mundial.
  • Los usuarios más importantes de agua desalinizada del mundo se encuentran en Oriente Medio, principalmente en Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Bahrein. Estos países utilizan aproximadamente 70% de la capacidad mundial instalada, seguidos por los países de África del Norte, sobre todo Libia y Argelia, que utilizan cerca de 6% de la capacidad mundial instalada.
  • Entre los países industrializados, Estados Unidos es uno de los usuarios más importantes de agua desalinizada (6,5%); destacando California y ciertas zonas de Florida.

De acuerdo a los informes del UNICEF...

50% - Proporción de la población del mundo en desarrollo que carece de acceso a instalaciones básicas de saneamiento - un total de 2,600 millones de personas.

1.100 millones- El número de personas en todo el mundo que carece de acceso a fuentes mejoradas de agua.

4.000 - El número de menores de cinco años que mueren todos los días solamente a causa de las enfermedades diarreicas.

4 veces - La quinta parte más rica de la población en los países en desarrollo tiene cuatro veces más posibilidades de utilizar instalaciones mejoradas de saneamiento que la quinta parte más pobre de la población (y el doble de posibilidades de utilizar fuentes de agua mejoradas).

44% - Porcentaje de mujeres en las zonas rurales de África que emplean 30 minutos o más para recolectar un solo cubo de agua con el fin de satisfacer las necesidades de sus familias.

400 millones - El número de escolares que sufren una disminución de su capacidad de aprendizaje debido a infecciones de parásitos intestinales.

Cientos de millones - El número de personas con fuentes de agua para beber contaminadas debido a contaminantes microbiológicos o químicos.

Fuentes: UNICEF y OMS.

Una persona que vive en una ciudad utiliza en promedio 250 litros de agua al día 

En la ducha                                100 litros

En la descarga del baño                 50 litros

En el lavado de ropa                     30 litros

En el lavado de loza                      27 litros

En el jardín                                  18 litros

En lavar y cocinar alimentos           15 litros

Otros usos (lavarse las manos)       10 litros

 HECHOS Y CIFRAS SOBRE EL AGUA EN ÁFRICA  

  • Las estadísticas publicadas en la Evaluación Mundial del Abastecimiento de Agua y Saneamiento en 2000 por la OMS y la UNICEF señalan que en 43 grandes ciudades de África el 19% de la población no tiene acceso a ningún tipo de servicio. De estas poblaciones, sólo el 18% dispone de servicios higiénicos conectados a una red de alcantarillado, porcentaje muy bajo tal y como confirma un análisis de las Encuestas Demográficas y de Salud, que indica que sólo un 25% de la población urbana de África tiene acceso a servicios higiénicos conectados a una red de alcantarillado. Esta conclusión también está respaldada por las estadísticas sobre el porcentaje de hogares con conexión a la red de alcantarillado en las ciudades más grandes de los países africanos. En la mayoría de estas ciudades, menos del 10% de la población tiene acceso a este tipo de conexión mientras que en muchas otras, entre ellas Abiyán (Costa de Marfil), Addis Abeba (Etiopía), Asmara (Eritrea), Brazzaville (Congo), Cotonou (Benin), Kinshasa (Congo), Libreville (Gabón), Moroni (Comoros), N'Djamena (República de Chad), Ouagadougou (Burkina Faso), menos del 2% dispone de conexión.
  • En la década de los noventa, de 67 centros urbanos de 29 países de África (incluyendo a la mayoría de las ciudades más grandes del continente), 58% usaba el agua de ríos situados a una distancia de 25 o más kilómetros y más de la mitad de los centros urbanos que dependían de los ríos requerían trasvases entre cuencas.
  • En África, cerca del 85% de las extracciones de agua se destina directamente a la agricultura, sin embargo, esta cifra varía considerablemente de una región a otra:
        - en las regiones áridas, donde el riego desempeña un papel importante en la agricultura, el agua destinada a la agricultura alcanza el nivel más alto de extracción;
        - la región del Norte representa más de la mitad de las extracciones de agua con fines agrícolas del continente;
        - las regiones húmedas muestran los niveles más bajos de extracciones de agua para la agricultura: 62% en el Golfo de Guinea y 43% en la región Central.
  • Se estima que los costes relacionados con el paludismo suponen una pérdida anual de 12.000 millones de dólares para el Producto Interior Bruto (PIB) de África; los economistas atribuyen al paludismo el déficit de crecimiento económico anual de hasta 1,3% en algunos países africanos.
  • El paludismo es la principal causa de mortalidad en menores de 5 años en África (20%) y representa el 10% de la carga total de morbilidad del continente. Esta enfermedad causa la muerte de un niño africano cada 30 segundos.
  • Se estima que en el mundo existen 246,7 millones de personas infectadas con el parásito Schistosoma que genera la esquistosomiasis o bilharzia. El 80% de las transmisiones de esta enfermedad tiene lugar en África Subsahariana.
  • En algunas regiones montañosas de África Oriental, las mujeres consumen hasta el 27% de su energía calórica en realizar actividades relacionadas con el abastecimiento de agua.
  • Se estima que sólo en Sudáfrica, el conjunto de las mujeres camina diariamente, para buscar agua para sus familias, una distancia equivalente a 16 veces el trayecto de ida y vuelta a la luna.

Los dinosaurios bebieron la misma agua que tú consumes ahora:

Cuando se formó, hace cuatro mil quinientos millones de años, la Tierra era una esfera de magma con cientos de volcanes activos en su superficie. El magma, cargado de gases con vapor de agua, emergió a la superficie gracias a las constantes erupciones. La Tierra se enfrió, el vapor de agua se condensó y cayó nuevamente al suelo en forma de lluvia; así comenzó el ciclo del agua. La lluvia llenó las depresiones del planeta y creó los océanos.  Mil millones de años después, en los océanos se reunieron las sustancias químicas que darían origen a la vida: metano, hidrógeno y agua. Desde entonces, la misma agua ha circulado una y otra vez en el planeta, originando y conservando la vida. Gracias al ciclo hidrológico, a partir del cual este elemento se purifica, hoy disfrutamos de la misma agua que bebieron los dinosaurios. 

Los árboles: rehidratadores de la atmósfera. 

Las plantas, como todos los seres vivos, necesitan agua para sobrevivir. Dentro de la planta el agua se mueve hacia arriba a través de las raíces y los tallos o troncos, llevando consigo los elementos que necesita para nutrirse. Al llegar a las hojas y flores, se evapora hacia el aire a través de aberturas en la epidermis, en forma de vapor de agua. A este fenómeno se le conoce como transpiración. Debido a la temperatura del aire exterior, el vapor que libera la planta se condensa formando gotas de agua. Cuando esto sucede en los bosques, sobre todo en áreas tropicales, el proceso provoca nubes de lluvia. La transpiración libera el agua una vez que ésta ha sido usada por la planta en su metabolismo. Así, el reino vegetal devuelve al ciclo hidrológico un agua muy pura.  Se estima aproximadamente que una hectárea de hayas adultas transpira de 3000 a 5000 m3 de agua por año. A esto hay que agregar la evaporación del agua de lluvia retenida por las copas de los árboles, que puede representar un 20% del volumen precipitado. 

Cada vez que comemos un kilo de pan, utilizamos en forma indirecta 1,500 litros de agua 

En varios países de América Latina el mayor consumo de agua corresponde a las actividades agrícolas, específicamente a lo relacionado con el riego de las parcelas, que representa más del 80% del uso total del agua del país. De tal manera que, para obtener sólo una tonelada de trigo, se requiere un millón y medio de litros de agua. En otras palabras, cada vez que comemos un kilo de pan utilizamos en forma indirecta alrededor de 1,500 litros de agua. 

El agua ejerce un papel importante en la organización del espacio 

Los ejes fluviales han sido el factor determinante del asentamiento humano, ya que posibilitan las condiciones apropiadas para el establecimiento de focos de civilización. Cualquier mapa histórico del mundo, de épocas pasadas o recientes, ilustra la importancia de los ejes fluviales. De hecho, la agricultura hidráulica, la hidroelectricidad, la posibilidad de comunicaciones y de transporte han sido siempre detonadores del desarrollo en las diferentes culturas. El papel fecundante de las vías de agua todavía es perceptible en la actualidad, si atendemos a la localización de los mayores asentamientos urbanos e industriales. Por eso se dice que el agua ha tenido y tiene un papel relevante en la organización del espacio. Los conflictos internacionales, nacionales y locales por el uso del agua evidencia el papel del agua como configurador del territorio. Así mismo, la carencia de este elemento ha originado constreñimientos al desarrollo, lo mismo en épocas antiguas que en la actualidad, ya que no todos los problemas se resuelven con la tecnología, sobre todo los que afectan a la calidad de las aguas. Por estos y otros motivos habría que intentar desarrollar nuevas actitudes dirigidas a preservar los recursos hídricos del planeta. 

México posee el 0.1% del agua del mundo 

Sí, nuestro país posee aproximadamente el 0.1% del total de agua dulce disponible a nivel mundial, lo que determina que un porcentaje importante del territorio esté catalogado como zona semidesértica. Esto implica, también, la necesidad de considerar al agua no sólo como un elemento vital, sino como un factor estratégico para el desarrollo global del país.

Disminuyen los recursos pesqueros

 El agotamiento de los recursos pesqueros en los principales caladeros mundiales se perfila como uno de los problemas más acuciantes que padecen mares y océanos. Los avances tecnológicos, no sólo en los sistemas de detección de los bancos de peces sino también de los barcos factoría que pueden faenar, manipular y almacenar ingentes cantidades de pescado antes de regresar a puerto, han permitido un aumento espectacular de los índices de captura en las últimas décadas. Sin embargo, en los últimos cinco años se ha podido percibir que la pesca se ha reducido en los principales caladeros del mundo. El pescado y los productos alimentarios de origen marino constituyen el 16% de las proteínas animales que se consumen en el planeta. Las repercusiones económicas tanto para los pescadores como para muchos pueblos que tenían como principal fuente de proteínas el pescado son ya estremecedoras, aunque sólo represente un 1% de la economía mundial. Como efecto indirecto, una de las pérdidas más importantes de especies se debe a lo que se denomina la morraja; es decir, el pez que se desestima por falta de interés comercial en una redada. Sin ir más lejos para pescar 1 kg de gamba se destruyen alrededor de 30 kg de pescados diversos que se vierten como residuo. Otra causa indirecta de alteración de los ecosistemas marinos son las famosas redes de deriva en alta mar. Se trata de enormes artes de varios kilómetros de extensión que atrapan fauna marina de forma no selectiva. Para que la pesca sea sostenible se deberá, como mínimo, reducir la captura en los principales caladeros para que se recuperen. Esto supondrá cuantiosas inversiones para reconvertir las flotas y los pescadores que existen en la actualidad. Países como Islandia, Taiwán, Canadá o Estados Unidos han emprendido acciones al respecto. 

El 20 % de la población mundial utiliza 80% de los recursos naturales del planeta 

El estilo de vida actual del 20% de la población mundial hace que consuma 80% de los recursos del planeta. Esto implica el despojo al 80% de la población de su porción justa de recursos, situación que conduce a la destrucción del planeta. 

Para el año 2025, 817 millones de personas no contarán con suficiente agua  

La crisis del agua es la faceta más penetrante, aguda e invisible de la devastación ecológica de la Tierra. En 1998, 28 países experimentaron tensión o escasez hídrica. Se prevé que esta cifra aumente a 56 para el año 2025.  Se calcula que el número de personas que viven en países sin suficiente agua aumentará de 131 millones en 1990 a 817 millones en 2025.  La calidad del agua natural de los ríos, lagos, embalses y acuíferos depende de varios factores interrelacionados, tales como  la geología, el clima, la topografía, los procesos biológicos y el aprovechamiento del suelo.  Las fuentes de contaminación más frecuentes son los desechos humanos (cada día se arrojan 2 millones de toneladas de desechos a los cursos de agua), los residuos industriales, los productos químicos, los pesticidas y los fertilizantes agrícolas. Las fuentes más importantes de contaminación incluyen los coliformes fecales, las sustancias orgánicas industriales, la salinización, las sustancias acidificantes procedentes de los acuíferos mineros y de las emisiones atmosféricas, los metales pesados procedentes de la industria, el amoníaco, el fosfato, el nitrato y los residuos de pesticidas procedentes de la agricultura, los sedimentos en ríos, lagos y embalses resultado de la erosión inducida por el hombre.

Según Shiklomanov (2004), el volumen de aguas residuales generado por todos los continentes en el año 1995 fue superior a los 1,500 km3. Según estos cálculos, cada litro de agua residual contamina unos 8 litros de agua dulce, por lo que se estima que unos 12,000 km3 de recursos hídricos del planeta no están disponibles para su aprovechamiento. Si la contaminación sigue el mismo ritmo de crecimiento que la población, que se estima alcanzará los 9,000 millones de personas para 2050, el planeta perdería unos 18,000 km3 de recursos hídricos.

El volumen de sólidos en suspensión en los ríos de Asia se ha multiplicado por cuatro en las últimas tres décadas. Los ríos asiáticos tienen una demanda biológica de oxígeno (DBO) 1.4 veces superior al promedio mundial, así como una cantidad de bacterias procedentes de desechos humanos tres veces mayor al promedio mundial. Un estudio reciente (BGS y DPHE, 2001) indica que Bangladesh afronta actualmente la "intoxicación" (concentraciones de arsénico en el agua potable) más importante de la historia, que afecta a unos 35 a 77 millones de personas en un país de 130 millones de habitantes. Una cantidad excesiva de flúor en el agua potable también puede resultar tóxica. El blanqueamiento de dientes sucede en todas partes el mundo, pero los efectos discapacitantes en el esqueleto causados por la ingestión a largo plazo de grandes cantidades de flúor son graves por lo menos en ocho países, entre los cuales se encuentra China, donde 30 millones de personas padecen fluorosis crónica. 

Más de 46% de los recursos hídricos medios internos renovables del mundo se encuentra en el continente americano. Brasil alberga 20% del recurso hídrico mundial en la cuenca del Amazonas, mientras que en Sudamérica están cuatro de los 25 ríos más caudalosos del mundo: Amazonas, Paraná, Orinoco y Magdalena. A esto se agrega la existencia de grandes lagos como el Maracaibo en Venezuela, el Lago Cocibolca en Nicaragua, el Titicaca compartido por Perú y Bolivia, el Poopó en Bolivia, y el Buenos Aires compartido por Chile y Argentina. Con esta riqueza hídrica, la disponibilidad de agua per cápita en América Latina debería ser algo menor a los 3100 m3 por persona al año, superior a la de cualquier otra región de la Tierra.
En América Latina se padecen serios problemas derivados del acceso al agua:

• 77 millones de habitantes (26 millones en zonas urbanas y 51 millones en zonas rurales) en América Latina y el Caribe carecen de acceso adecuado al agua potable.

• Más de 130 millones de personas en América Latina (37 millones en regiones urbanas y 66 millones en regiones rurales) carecen de saneamiento en sus hogares. Uno de cada seis latinoamericanos tiene acceso a redes de saneamiento adecuadas.

• Menos de 14% de las aguas residuales se procesa en plantas de tratamiento. El resto se descarga al ambiente sin tratamiento alguno.




  • Ciclo del agua  ( 1 ítems )
    <
    >El ciclo del agua La cantidad total de agua que existe en la Tierra en sus tres estados: sólido, líquido y gaseoso, se ha mantenido constante. La atmósfera, los océanos y los continentes (principales reservorios del agua), así como los ríos, las nubes y la lluvia están en constante cambio o, dicho de otra manera, en circulación continua: el agua de la superficie se evapora, el agua de las nubes se precipita, la lluvia se filtra por la tierra, etc. A estos cambios que determinan la circulación y conservación del agua en la Tierra se les llama ciclo hidrológico, o ciclo del agua, el cual se mantiene por la radiación del sol y por la fuerza de gravedad. Este ciclo se formó hace aproximadamente cuatro mil quinientos millones de años con el agua que la Tierra contenía ya en forma de vapor. Nuestro planeta en su origen fue una enorme esfera cambiante, con cientos de volcanes activos en su superficie. El magma, cargado de gases con vapor de agua, emergió a la superficie debido a estas erupciones. Así, la Tierra se enfrió, el vapor de agua se condensó y cayó de nuevo al suelo en forma de lluvia.

    El ciclo hidrológico se define como la secuencia de fenómenos por medio de los cuales el agua pasa de la superficie terrestre, como vapor, a la atmósfera y regresa en sus estados líquido y sólido. Veamos de manera detallada los distintos pasos de este proceso.

    El ciclo del agua comienza con la evaporación desde la superficie del océano u otros cuerpos de agua superficiales como lagos y ríos. A medida que se eleva, el vapor se enfría y se transforma en agua luego de haber recorrido distancias que pueden sobrepasar los 1000 km; a este fenómeno se le llama condensación. El agua condensada da lugar a la formación de nieblas y nubes. Cuando las gotas de agua caen se presenta el fenómeno denominado precipitación. Si la atmósfera está muy fría el agua se precipita en estado sólido, es decir, como nieve o granizo (con estructura cristalina en el caso de la nieve y granular en el caso del granizo). En cambio, cuando la temperatura de la atmósfera es más bien cálida, el agua se precipita en su estado líquido, o sea, en forma de lluvia. La precipitación incluye también el agua que pasa de la atmósfera a la superficie terrestre por condensación del vapor de agua o rocío, por congelación del vapor o heladas y por intercepción de las gotas de agua de las nieblas, lo que podemos apreciar cuando encontramos nubes que tocan el suelo o el mar.

    El agua que se precipita a tierra tiene varios destinos. Los seres vivos aprovechan una parte, otra vuelve directamente a la atmósfera por evaporación, otra más se escurre por la superficie del terreno (lo que se conoce como escorrentía superficial) y se concentra en surcos, originando así las líneas de agua por donde fluirá hasta llegar a un río, un lago o el océano. El escurrimiento subterráneo ocurre con gran lentitud y sigue alimentando los cursos de agua mucho después de haber terminado la precipitación que le dio origen. Así, los cursos de agua alimentados por capas freáticas presentan caudales más regulares. El agua restante se infiltra, esto es, penetra en el interior del suelo formando capas de agua subterránea; a eso se le conoce como percolación. El agua infiltrada puede volver a la atmósfera por evapotranspiración, o bien puede alcanzar la profundidad de las capas freáticas. Tanto el escurrimiento superficial como el subterráneo van a alimentar los cursos de agua que descargan en lagos y en océanos. En algún momento, toda esta agua vuelve de nuevo a la atmósfera, debido principalmente a la evaporación.

    Por eso se dice que la cantidad de agua que existe en la Tierra se ha mantenido constante.

    El término evapotranspiración se refiere a la cantidad de agua que se mueve en conjunto por medio de los procesos de evaporación y transpiración. A continuación hablaremos de dichos procesos.

    Al evaporarse, el agua deja atrás muchos de los elementos que la contaminan o la hacen no apta para beber (sales minerales, químicos, desechos). Por eso se dice que el ciclo del agua nos entrega un elemento puro. Existe también otro proceso purificador del agua que forma parte de este ciclo; se trata de la transpiración de las plantas. Las raíces de las plantas absorben el agua, que se desplaza hacia arriba a través de los tallos o troncos movilizando consigo los elementos que necesita la planta para nutrirse. Al llegar a las hojas y flores se integra al aire en forma de vapor de agua. Este fenómeno es la transpiración. La sublimación, definida como el paso directo de agua sólida a vapor, es otro medio por el cual el agua se mueve dentro del ciclo. Sin embargo, la cantidad de agua movida por este fenómeno es insignificante en relación a las cantidades movidas por evaporación y por transpiración, cuyo proceso conjunto se denomina evapotranspiración.

    La radiación solar es la fuente de energía térmica necesaria para el paso del agua de los estados líquido y sólido al estado gaseoso, y también es el origen de las circulaciones atmosféricas que transportan el vapor de agua y mueven las nubes. La fuerza de gravedad da lugar a la precipitación y al escurrimiento.

    El ciclo hidrológico es un agente modelador de la corteza terrestre debido a la erosión y al transporte y deposición de sedimentos por vía hidráulica. Condiciona la cobertura vegetal y, de una forma más general, la vida en la Tierra. El calentamiento de las regiones tropicales debido a la radiación solar provoca la evaporación continua del agua de los océanos, la cual es transportada en forma de vapor de agua, por la circulación general de la atmósfera, a otras regiones. Durante la transferencia, parte del vapor de agua se condensa debido al enfriamiento y forma nubes que originan la precipitación. El regreso a las regiones de origen resulta de la acción combinada del escurrimiento proveniente de los ríos y de las corrientes marinas. El ciclo hidrológico puede ser visto, en una escala global, como un gigantesco sistema de destilación, extendido por todo el planeta.

    Fuente: José E. Mercano - Educación Ambiental (http://www.jmarcano.com/nociones/index.html)

     

  • Las nubes  ( 1 ítems )

    Las nubes

    Las nubes se forman por el enfriamiento del aire que provoca la condensación del vapor de agua (invisible) en gotitas o partículas de hielo (visibles).

     

    La primera fase del ciclo hidrológico es la evaporación. Esta tiene lugar principalmente en la superficie del mar, en especial en las zonas cálidas. Este agua, en forma de vapor, pasa a la atmósfera y origina la formación de nubes, que serán las responsables de la precipitación. Las nubes son la forma condensada de la humedad atmosférica, compuesta de pequeñas gotas de agua o diminutos cristales de hielo. Son el principal fenómeno atmosférico visible y representan un paso transitorio, aunque vital, en el ciclo del agua. Este ciclo incluye la evaporación de la humedad desde la superficie de la Tierra, su transporte hasta niveles superiores de la atmósfera, la condensación del vapor de agua en masas nubosas y el retorno final del agua a la tierra en forma de precipitaciones de lluvia y nieve. La formación de nubes debido al enfriamiento del aire provoca la condensación del vapor de agua en gotitas o partículas de hielo. Las partículas que componen las nubes tienen un tamaño que varía entre 5 y 75 micras, (0.0005 cm y 0.008 cm). Las partículas son tan pequeñas que las corrientes verticales leves las sostienen en el aire. Las diferencias entre formaciones nubosas derivan, en parte, de las diferentes temperaturas de condensación. Cuando ésta se produce a temperaturas inferiores a la de congelación, las nubes suelen componerse de cristales de hielo. Las nubes que se forman en aire más cálido suelen estar compuestas de gotitas de agua. Sin embargo, en ocasiones, nubes "superenfriadas" contienen gotitas de agua a temperaturas inferiores a la de congelación.

    El movimiento de aire asociado al desarrollo de las nubes también afecta a su formación. Las nubes que se crean en aire en reposo tienden a aparecer en capas o estratos. Las que se forman entre vientos o aire con fuertes corrientes verticales presentan un gran desarrollo vertical.

    Las nubes desempeñan una función muy importante, ya que modifican la distribución del calor solar sobre la superficie terrestre y en la atmósfera. En general, ya que la reflexión de la parte superior de las nubes es mayor que la de la superficie de la Tierra, la cantidad de energía solar reflejada al espacio es mayor en días nublados. Aunque las capas superiores de las nubes reflejan la mayor parte de la radiación solar, algo de ella penetra hasta la superficie terrestre, que la absorbe y la emite de nuevo. La parte inferior de las nubes es opaca para esta radiación terrestre de onda larga y la refleja de vuelta a la Tierra. El resultado es que la atmósfera inferior absorbe, en general, más energía calorífica en días nublados por la presencia de esta radiación atrapada. Por el contrario, en una día claro, la superficie de la Tierra absorbe inicialmente más radiación solar pero esta energía se disipa muy rápido por la ausencia de nubes. Sin considerar otros efectos meteorológicos relacionados, la atmósfera absorbe menos radiación en días claros que en días nublados.

    La nubosidad tiene una influencia considerable en las actividades humanas. Por ejemplo, en los primeros tiempos de la aviación las nubes afectaban la visibilidad. Con el desarrollo del vuelo con instrumentos, que permite al piloto navegar en el interior de una nube grande, este obstáculo ha sido mitigado.

    El primer estudio científico de las nubes se hizo en 1803, cuando el meteorólogo británico Luke Howard ideó un método para clasificarlas. Lo siguiente fue la publicación, en 1887, de un sistema de clasificación que más tarde sirvió de fundamento del Atlas Internacional de las Nubes de 1896. Este atlas se revisa y modifica regularmente y se usa en todo el mundo. Las nubes suelen dividirse en cuatro familias principales según su altura: nubes altas, nubes medias, nubes bajas y nubes de desarrollo vertical. Éstas últimas se pueden extender a lo largo de todas las alturas. Estas cuatro divisiones pueden subdividirse en género, especie y variedad, describiendo en detalle el aspecto y el modo de formación de las nubes. Se distinguen más de cien tipos diferentes de nubes. A continuación describimos sólo las familias principales y los géneros más importantes:

    -Las nubes altas están compuestas por partículas de hielo y se ubican en altitudes medias de 8 kilómetros sobre la tierra. Esta familia contiene tres géneros principales:

    1- Los cirros están aislados, tienen aspecto plumoso y en hebras, a menudo con ganchos o penachos, y se disponen en bandas.

    2- Los cirroestratos aparecen como un velo delgado y blanquecino; en ocasiones muestran una estructura fibrosa y, cuando están situados entre el observador y la Luna, dan lugar a halos.

    3- Los cirrocúmulos forman globos y mechones pequeños y blancos parecidos al algodón; se colocan en grupos o filas.

    -Las nubes medias están compuestas por gotitas de agua, tienen una altitud que varía entre 3 y 6 kilómetros sobre la tierra. Esta familia incluye dos géneros principales:

    1- Los altos estratos parecen velos gruesos grises o azules, a través de los cuales el Sol y la Luna se ven como a través de un cristal traslúcido.

    2- Los altocúmulos tienen el aspecto de globos densos, algodonosos y esponjosos un poco mayores que los cirrocúmulos. El brillo del Sol y la Luna a través de ellos puede producir una corona, o anillo coloreado, de diámetro mucho menor que un halo.

    -Las nubes bajas también están compuestas por gotitas de agua, suelen tener una altitud menor de 1,6 kilómetros. Este grupo comprende tres tipos principales:

    1- Los estratocúmulos son grandes rollos de nubes, de aspecto ligero y de color gris. Con frecuencia cubren todo el cielo. Debido a que la masa nubosa no suele ser gruesa, a menudo aparecen retazos de cielo azul entre el techo nuboso.

    2- Los nimboestratos son gruesos, oscuros y sin forma. Son nubes de precipitación, desde las que casi siempre llueve o nieva.

    3- Los estratos son capas altas de niebla; aparecen, como un manto plano y blanco, a alturas por lo general inferiores a los 600 metros. Cuando se fracturan por la acción del aire caliente en ascensión, se ve un cielo azul y claro.

    -Las nubes de desarrollo vertical alcanzan altitudes que varían desde menos de 1,6 a 13 kilómetros sobre la tierra. En este grupo se incluyen dos tipos principales:

    1- Los cúmulos tienen forma de cúpula o de madejas de lana. Se suelen ver durante el medio y el final del día, cuando el calor solar produce las corrientes verticales de aire necesarias para su formación. La parte inferior es, en general, plana y la superior redondeada, parecida a una coliflor.

    2- Los cumulonimbos son oscuros y de aspecto pesado. Se alzan a gran altura, como montañas, y muestran a veces un velo de nubes de hielo, falsos cirros, con forma de yunque en su cumbre. Estas nubes tormentosas suelen producir aguaceros violentos e intermitentes.

    El grupo de nubes anómalas incluye las nubes nacaradas, o de madreperla, con altitudes entre 19 y 29 kilómetros, y las nubes noctilucentes, con altitudes entre 51 y 56 kilómetros. Estas nubes, muy delgadas, pueden verse sólo entre el ocaso y el amanecer, en altas latitudes. El desarrollo de la aviación a gran altura ha introducido un nuevo grupo de nubes artificiales llamadas estelas de condensación. Están formadas por el vapor de agua condensado que es expulsado junto con otros gases por los motores de los aviones.

     

    Del mismo modo que ocurre con la energía, la cantidad de agua que existe en la naturaleza es constante, lo que cambia es su forma.

    Fuente: Grupo de Tratamiento de Aguas Residuales. Escuela Universitaria Politécnica. Universidad de Sevilla.

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