En México más del 77% del agua dulce se usa para actividades agropecuarias. De esa agua, un alarmante 57% se pierde o desperdicia por métodos o infraestructura ineficiente de riego. La agricultura y la ganadería tienen la responsablidad más grande en el cuidado del agua y su aprovechamiento racional. Sin embargo hay que tomar en cuenta que si se mejoran los sistemas de riego y el desperdicio de agua baja sensiblemente, esa agua ahorrada no debiera aplicarse para extender la frontera agropecuaria, cuyo crecimiento desmedido es el mayor responsable de la pérdida de bosques y selvas en nuestro país a un ritmo de más de un millón de hectáreas cada año (equivalente al tamaño del Estado de Querétaro). |
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