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Las aguas residuales son responsables del 80% de la morbilidad en los países en vía de desarrollo, está situación se encuentra estrechamente relacionada con las bajas coberturas en alcantarillado y el inadecuado tratamiento y disposición final de las aguas residuales.
Las aguas residuales son responsables del 80% de la morbilidad en los países en vía de desarrollo, está situación se encuentra estrechamente relacionada con las bajas coberturas en alcantarillado y el inadecuado tratamiento y disposición final de las aguas residuales (OPS/OMS, 2000). Más de un tercio de los fallecimientos en los países en desarrollo se deben al consumo de agua contaminada. En promedio, la décima parte del tiempo productivo de cada persona se pierde a causa de enfermedades relacionadas con la calidad del agua. En Colombia la infraestructura disponible en materia de tratamiento de aguas residuales domésticas tiene un cubrimiento efectivo del 8% de la población (Ministerio del Medio Ambiente, 2002), siendo la mayor parte de las aguas residuales, vertidas sin tratamiento alguno o reutilizadas para riego.
Para dar respuesta a esta situación, se han venido diseñando diferentes estrategias, entre ellas se encuentran la revisión y actualización de la normatividad, con los Decretos 1594 de 1984 (vertimiento de aguas residuales a fuentes superficiales), el Decreto 3100 de 2003 (cobro de tasas retributivas por utilización de la función receptora de la fuente) y el RAS (Reglamento Técnico del Sector Agua Potable y Saneamiento Básico). Adicionalmente los sectores de agua potable y saneamiento han sido descentralizados, y se han efectuado algunas inversiones en sistemas de tratamiento de aguas residuales, especialmente en las grandes ciudades. Sin embargo estas estrategias han tenido un impacto limitado, pues no se han fortalecido los factores clave que permiten lograr organizaciones y obras sanitarias eficientes y sostenibles.
Para lograr que las inversiones en agua y saneamiento generen los resultados esperados en el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades, se requiere una visión sistémica del problema, donde el agua sea administrada como un recurso limitado de múltiples usos, y las soluciones sean formuladas bajo criterios apropiados de asignación y protección, considerando la cuenca como unidad de planeamiento.
Los análisis realizados han concluido que uno de los mecanismos de mayor impacto en la protección de los recursos hídricos, es la escogencia de las soluciones tecnológicas en el tratamiento de aguas residuales municipales, integrando la consideración de aspectos técnicos, ambientales, sociales, culturales, económicos, políticos y normativos, que permita la transición del enfoque tradicional, en el cual el ambiente se constituye en fuente inagotable de recursos y receptor de los desperdicios generados por los procesos de producción y consumo, a un enfoque de procesos cerrados y eficientes, en los que se disminuye el impacto ambiental y se garantizan los usos ulteriores del agua.
Diferentes modelos han sido desarrollados para apoyar la toma de decisiones en los procesos de selección de tecnología. Entre ellos se encuentran el de la Universidad de Oklahoma (Reid & Discenza, 1975), Método de Análisis de Decisiones con Multicriterios (Wolf, 1987; Tecle, 1988; Souza, 1992; citados por Souza, 1997 URL - 1), Modelo de Selección de Tecnología para el Tratamiento de Agua en Pequeñas Comunidades (Guerrero, 2003), el WAWTTAR (Water and Wastewater Treatment Technologies Appropiate for Reuse, Finney & Gearheart, 1998) y en 1999 el modelo SANEX (Appropiate Sanitation in Developing Countries: The Development of a Computerized Decision Aid; Loetscher, 1999, URL-2). Estos modelos pueden ser considerados como referentes, sin embargo se reconoce la importancia de desarrollar metodologías más ajustadas al contexto político, geográfico, socioeconómico y cultural de nuestra región.
Como una contribución a los esfuerzos de las instituciones encargadas del control de la contaminación de los recursos hídricos y del sector de abastecimiento de agua, se propone el desarrollo de un modelo de Selección de Tecnología y Análisis de Costos para el Control de la Contaminación por Aguas Residuales Domésticas en localidades entre 500 y 30.000 habitantes. Este modelo se concibe como una herramienta de planeación, que permita seleccionar y jerarquizar las alternativas tecnológicas sostenibles, teniendo en cuenta las características de las tecnologías, la calidad de los vertimientos, los objetivos de tratamiento, los usos de la fuente receptora, la producción más limpia, los costos de inversión inicial, operación y mantenimiento y las características socioeconómicas y culturales de las comunidades.
El estudio será desarrollado con la participación del Instituto Cinara de la Universidad del Valle y de la Universidad Tecnológica de Pereira UTP. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, IDEAM, realizarán la interventoría del Proyecto y acompañaran el desarrollo de las diferentes actividades. Las instituciones tienen antecedentes en el tema objeto de estudio. Estas experiencias servirán como punto de partida para el trabajo a desarrollar.
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