|
2003, Año internacional del agua dulce
El agua en el centro de las tareas tradicionales de la mujerEn muchas sociedades, el agua forma parte de las responsabilidades tradicionales de la mujer: recoger y almacenar el agua, cuidar de los hijos, cocinar, limpiar y velar por la sanidad del entorno. Estas tareas suponen a menudo un día entero de trabajo; en algunas regiones, las mujeres pasan cinco horas al día recogiendo leña y agua y hasta cuatro horas preparando la comida. En África, el 90% del trabajo de recolección de agua y leña, para el hogar y para preparar la comida, lo realizan las mujeres. Facilitar el acceso al agua potable cerca de los hogares puede reducir notablemente la carga de trabajo de la mujer, dejándole tiempo libre para otras actividades económicas. A las hijas, este tiempo puede servirles para asistir a la escuela.
Según la Alianza de Género y Agua, mejorar las condiciones sanitarias es de vital importancia para la mujer pues ello le proporciona "mayor privacidad, comodidad, seguridad, dignidad y prácticas seguras de higiene en la familia".
La mujer desempeña un papel clave en la educación de los niños sobre el agua. Su interés por concienciar acerca del tema del agua es importante para ellas puesto que son ellas las que se preocupan del cuidado del hogar y las enfermedades de los niños, a menudo provocadas por al agua contaminada o la falta de higiene: cada año, mueren cerca de dos millones de niños a causa de enfermedades relacionadas con la diarrea. Educar a los niños para que se laven las manos sigue siendo un medio muy simple y eficaz de prevenir tales enfermedades.
El papel de la mujer en la agricultura y la seguridad alimenticia Las mujeres son también las principales productoras y proveedoras de alimentos del mundo y asumen un papel cada vez más relevante en la agricultura, en parte provocado por la migración rural de los hombres a las ciudades. Pero a menudo las mujeres siguen siendo infravaloradas en las políticas de desarrollo. La repartición del trabajo agrícola entre hombres y mujeres tiende a confinar el papel de la mujer a las funciones del hogar: sin paga y sin registro estadístico, el trabajo de la mujer en la agricultura está poco reconocido.
Sin embargo la mujer demuestra ser una buena agricultora, obteniendo a menudo mejores resultados gracias a su consciente aportación al trabajo y atención a una gestión detallada. Pero con demasiada frecuencia, no se le dan los medios para que produzcan tanto como los hombres - diversos estudios coinciden en decir que las economías nacionales mejorarían considerablemente si las políticas permitieran que la mujer contribuyera en mayor medida a la producción agrícola.
Hitos: compromisos adquiridos por la comunidad internacionalDesde principios de los ochenta, en las conferencias internacionales se dedica cada vez una mayor atención a la relación entre la mujer y el medio ambiente, sobre todo por lo que al agua se refiere.
El Programa 21, principal resultado de la Cumbre de la Tierra celebrada en Río en 1992, incluye un capítulo sobre las Medidas mundiales en favor de la mujer para lograr un desarrollo sostenible y equitativo.
El mismo año, la Declaración de Dublín sobre el Agua y el Desarrollo Sostenible incluye a la mujer en uno de sus cuatro principios: " La mujer desempeña un papel fundamental en el abastecimiento, la gestión y la protección del agua".
El Programa de Acción resultado de la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre Población y Desarrollo (El Cairo, 1994), dedica un capítulo a la equidad e igualdad entre los géneros y por una mayor autonomía de la mujer.
En 1995, durante la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, China), los gobiernos se comprometieron en la Declaración de Beijing a: "promover el conocimiento y favorecer la investigación sobre el papel de las mujeres, particularmente de las zonas rurales e indígenas, en el riego, la gestión de los humedales, el saneamiento, centrándose particularmente en el conocimiento y la experiencia de la mujer indígena".
Durante la Conferencia Internacional sobre Agua dulce celebrada en Bonn, Alemania, en diciembre de 2001, el género ocupó un lugar destacado en la Declaración Ministerial: “Hombres y mujeres deben participar en pie de igualdad en la gestión del aprovechamiento sostenible de los recursos hídricos y en la distribución de los beneficios. Debe fortalecerse la función de la mujer en las esferas relacionadas con el agua, y ampliarse su participación.”
Finalmente, la Cumbre de Johannesburgo (28 Agosto - 4 de septiembre de 2002) ha promulgado en su Declaración Política. varios compromisos importantes relacionados con la mujer. Sitio Web (URL): http://www.wateryear2003.org/es/ev.php-URL_ID=2543&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html Autor(es): FAO, GWA, WWDR
|